El Estatuto Vasco de Autonomía como intento para legitimar el Estado español en Euskadi Sur
reproduce el texto del capítulo 3 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
1. El diseño del Estatuto como estrategia política
Rechazada la Constitución española en Euskadi y aprobada en el resto del Estado español, se producen las elecciones legislativas del 1 de marzo de 1979 y las municipales y a Juntas Generales y Parlamento de Navarra en Euskadi del 3 de abril de 1979. Los resultados de estas dos sucesivas consultas agravan la situación de deslegitimación del Estado español en Euskadi. En efecto:
En las 4 provincias (País Vasco y Navarra)
Votos 3-4-1979 a Juntas Generales y Parlamento Navarro
Nacionalistas vascos……………………… 659.809 el 56%
Españolistas ……………………………… 529.014 el 44%
En sólo 3 provincias (Alava, Guipúzcoa, Vizcaya)
Nacionalistas vascos ……………………… 600.508 el 64%
Españolistas ………………………………. 334.438 el 36%
El 3 de abril de 1979 HB obtiene 216.726 votos (de ellos 211.171 bajo sus siglas y 5.555 en Navarra –aparte de los 28.244 bajo siglas HB—en coaliciones).
Javier Oronoz, en un libro excepcionalmente importante titulado El problema nacional de Euskadi Sur: momento actual y perspectivas futuras fechado el 14 de septiembre de 1979 y editado en San Sebastián en 1980 (Editorial Lur) explica con precisión y agudeza la salida que se busca a esa situación: el Estatuto Vasco de Autonomía. Dice así:
"Los resultados de los dos últimos procesos electorales (1º de marzo y 3 de abril de 1979) ponen de relieve: el auge de las opciones nacionalitarias vascas y su extensión hacia todo el ámbito de la formación social vasca; la continuación, e incluso el incremento de la lucha armada, atentando directamente contra las cúpulas de los aparatos del Estado y poniendo en peligro el proyecto de "recomposición" tal como lo concibiera la élite gobernante (es decir manteniendo la instancia política oficial como instancia única para la resolución de las contradicciones); el peligro de que la situación de conflictividad en Euskadi forzará a adoptar medidas de fuerza, aún mayores que las ya existentes ("estado de excepción" p.e.); la constatación de que las opciones nacionalitarias más radicalizadas cuentan con una base social continuamente acrecentada; el peligro de que la conjunción de los factores derivados de la crisis, unidos al índice de conflictividad existente en Euskadi, aboquen a una descapitalización irreversible de la formación social vasca.
Estos factores inducen a la élite gobernante, élite que tras dos años de desarrollo del "proyecto de recomposición" ha logrado hacerse con las riendas del "Estado político" (control de sus cúpulas) y prácticamente monopolizar la representación política de las clases dominantes de la formación social española (marginando a las opciones políticas de la Burguesía Nacional), a afrontar el problema nacional vasco, consciente de que el "problema nacional" se ha constituido en "problema dominante" en la formación social vasca, y de que la resolución de dicho problema conlleva la resolución de la contradicción principal en el ámbito de Euskadi.
Ahora bien, la élite gobernante precisa, para poder resolver el problema nacional vasco, contar con una serie de interlocutores políticos válidos; es decir, interlocutores que representando una opción (o varios opciones) nacionalitarias acepten la instancia política oficial como ámbito de resolución del problema.
Habida cuenta de la importancia que la economía de la formación social vasca representa para el conjunto de la formación social española,, la élite gobernante y el Capital financiero (e indirectamente el Capital Monopolista Internacionalizado) consideran la posibilidad de "pactar" con la burguesía nacionalitaria vasca, a fin de que ésta, hegemonizando un espacio geopolítico autónomo, consiga crear las condiciones de equilibrio socio-político que permitan, mediante la aplicación de nuevas relaciones de producción (capitalistas), rehacer la tasa de ganancia del Capital en dicho espacio.
Dicho pacto es contemplado (desde el punto de vista de la élite gobernante) como el medio más adecuado para lograr la marginación de las opciones nacionalitarias más radicalizadas; marginación que, además de privarlas de base social, permitiría, con la connivencia y hasta la colaboración de la burguesía nacionalitaria, proyectar sobre tales opciones toda la capacidad represiva del "Estado político".
Asimismo, el establecimiento de una fórmula autonómica pactada posibilitaría la aceptación, entre la sociedad civil de la formación social vasca, del proyecto de recomposición del régimen político, posibilitando la mutación, entre las bases sociales de las fuerzas nacionalitarias pactantes, de la consciencia transformadora por la consciencia cívica.
Además, el no-cuestionamiento por parte de la burguesía nacionalitaria del carácter del "Estado político" permitiría la consolidación del "vínculo estatal" como vínculo espacial.
No obstante, ni la opción política de la burguesía nacionalitaria es, por ahora, una opción que englobe a la mayor parte de la formación social vasca (el PNV no obtiene el 3 de abril de 1979 más que el 18,9% del censo electoral de la suma de las 4 provincias -nota del transcriptor) ni la élite gobernante está interesada en establecer un pacto dual con una fuerza política que, posteriormente, pudiera desarrollar afanes independentistas.
Por ello, para lograr que el pacto englobe a la mayor parte de la sociedad civil y para conseguir limitarlo a una opción autonómica que no vaya ni contra los intereses del Capital (de un modo radical y directo) ni contra la entidad del "Estado político" (posibilidad de consolidar el vínculo estatal español), la élite en el poder fomenta la participación, en el pacto, de otras representaciones políticas asentadas en Euskadi cuyo ámbito organizativo, Estatal, y cuya validez como interlocutores políticos pactantes ha sido probada con anterioridad (organizaciones mayoritarias de la oposición : PSOE y PCE).
La importancia de incluir en el "pacto autonómico" a las organizaciones mayoritarias de la oposición es tanto más comprensible si nos atenemos a su carácter de representantes (teóricos) del bloque dominado; el carácter del sector social al que representan (clases asalariadas, principalmente fuerza de trabajo procedente del resto del "Estado-nación" español); a su función política, representación moderada de los intereses de dichas clases, en consonancia con su estrategia política; a su capacidad de aislar las posturas radicalizadas del bloque dominado; a su ideología que comporta una defensa del espacio "Estado-nación" español, lo que implica una postulación de proyectos autonómicos que permitiendo una descentralización (regionalista) político-administrativa no pongan en peligro la unidad el "Estado-nación" español; y su aceptación del vínculo estatal como vínculo espacial.
Desde el punto de vista de la élite gobernante el peligro de establecer una solución autonómica pactada únicamente con la burguesía nacionalitaria estribaba en que, por una lado, tal burguesía pudiera monopolizar la representación política legal de la reivindicación nacionalitaria; por otro lado, en que tal pacto no llegaría a amplias capas de la formación social vasca, siendo posible que entre ellas incidieran las opciones más radicalizadas. Con la inclusión de las organizaciones mayoritarias de la oposición, a la vez que se evita el riesgo de monopolización representativa, se vehicula el medio para satisfacer las apetencias nacionalitarias de una parte sustancial del bloque dominado.
Además, la estrategia de la élite gobernante contempla la posibilidad de incluir en el pacto autonómico a organizaciones políticas del neonacionalismo radicalizado (Nota del transcriptor: Euskadiko Ezkerra de 1979, todavía independentista y revolucionaria según ella y todavía solidaria con ETA político-militar). Tales organizaciones, aunque asuman la autonomía como un paso táctico, suponen para la élite en el poder el medio adecuado para fomentar la disgregación y acrecentar la crisis existente en el sector social que respalda la ideología nacionalista a la vez que un medio adecuado para conseguir la paralización de un tipo de lucha armada (el de ETA-pm).
Ahora bien, esta participación es (desde el punto de vista de la élite en el poder) de mayor trascendencia por lo que evita (o retrasa) que por lo que supone de inmediato. En efecto, el aumento de la crisis interna y la posibilidad de disgregación del sector que se ha dado en denominar "izquierda abertzale" retarda la constitución de un "bloque histórico" propio de la formación social vasca". (73)
Esta formulación de Javier Oronoz, fechada insistimos en septiembre de 1979, sobre el intento de legitimación del Estado español en Euskadi Sur que supuso el Estatuto Vasco de Autonomía es completada y precisada cuarenta meses más tarde (en enero de 1983) por otros sociólogos vascos (Margarita Ayestarán y yo mismo) que en nuestra ponencia Los ángeles son hermafroditas afirmamos:
"La estrategia de la Reforma Política para Euskadi ha consistido en intentar un peculiar reajuste del sistema de dominación. Intento que incluye:
Pieza clave en el intento ha sido ENCONTRAR (AUNQUE HUBIERA QUE "FABRICARLOS" DESDE EL PODER) INTERLOCUTORES VALIDOS que reunieran los siguientes requisitos:
El papel (vital para la Reforma Política) de estos interlocutores válidos tenía que ser el siguiente:
2. Los motivos del PNV para hacer su arriesgada apuesta por el Estatuto.
El PNV apuesta por el Estatuto. No se trata de hacer retórica al usar el verbo "apostar". Es una auténtica, y arriesgada, apuesta.
El PNV conoce muy bien (una de sus ventajas organizativas es su capilaridad en la sociedad vasca) los sentimientos profundos de sus bases. Por eso no pudo pedir el SÍ para la Constitución española. Por eso no pudo pedir el SÍ para la OTAN (no lo hizo como tal partido aunque individualmente lo pidieran Arzallus y Ardanza, sufriendo el consiguiente castigo y el desastre de que Garaikoetxea, que pidió el NO, conectara con la masiva acumulación de "noes" peneuvistas a la OTAN). Por ese conocimiento han sido los propios dirigentes del PNV los que han acuñado la frase "apostar por el Estatuto".
¿Por qué lo hace? Veamos cómo lo explica Javier Oronoz en su libro antes citado:
"Para la burguesía nacionalitaria, la consecución de un espacio autónomo supone, además de la posibilidad de hegemonizarlo económica y políticamente, la oportunidad de estructurar un sistema de dominación propio que, en su aspecto ideológico, sirva para atraer hacia sí, basándose en la razón de peso de las "consecuencias inmediatas" reales y prácticas, a diferentes sectores sociales que permanecen hoy anexos a las opciones más radicalizadas; esta asimilación de nuevos sectores sociales posibilitaría a la burguesía nacionalitaria la consolidación, como base social, de un "grupo nacional" sólido con cuyo respaldo, además de ratificar su posición hegemónica, estaría capacitada para nuevas opciones estratégicas: incremento de las reivindicaciones…, sin desechar, a largo plazo, la formulación de una opción independentista (la consecución de un "Estado-nación" vasco)" (75).
En nuestra ponencia Margari y yo calificábamos como el mayor éxito de la Reforma Política en Euskadi el haber conseguido encontrar interlocutores válidos y añadíamos:
"El primer y más importante interlocutor válido conseguido por la Reforma Política en Euskadi ha sido un amplio sector de la burguesía basca. Importante porque, gracias a la estructura organizativa fuertemente burocratizada y jerarquizada del PNV, esa burguesia que controla las CUPULAS del PNV tiene un éxito parcial en la tarea de hacer pasar por el aro del Estado español a las bases heterogéneas del PNV (los escasos supervivientes de los sectores tradicionales –baserritarras y arrantzales, campesinos y pescadores--, la pequeña burguesía antigua rural y urbana, la pequeña burguesía nueva, los técnicos y profesionales asalariados, parte del proletariado nativo, etc.)
Esa burguesía vasca que controla las CUPULAS del PNV (y de la que forman parte sectores de la burguesía no-monopolista vasca pero también sectores de la burguesía monopolista vasca ligados al Capital Monopolista Multinacional) tenía y tiene sus propios motivos para prestarse a jugar ese papel de interlocutor válido que antes hemos señalado. Substancialmente éstos:
La consecución de estos objetivos exigía como requisito previo que esa burguesía realizara dos operaciones:
En términos de objetivos políticos concretos eso coincidía con la estrategia de la Reforma Política para Euskadi: conseguir un "Estatuto autonómico" otorgado por Madrid usando como instrumento el PNV". (76)
3. Una propaganda de "superoferta" para conseguir una masiva aprobación del Estatuto. Un 53,1% del censo como resultado.
Uno de los conceptos de la Sociología Política más asiduamente empleados en los últimos tiempos es el acuñado por Sartori: "política de superoferta" o de promesas excesivas en lugar de política competitiva sobre matices de soluciones concretas. (77) "Política de superoferta" que es en sí misma un síntoma inequívoco de que el sistema de legitimación sufre una inquietante quiebra sociológica. Pues bien, Euskadi es quizá el mejor ejemplo que puede hoy presentarse de "política de superoferta". Y la campaña realizada por los defensores del Estatuto Vasco para lograr una aprobación masiva del mismo en el Referéndum constituye un ejemplo paradigmático.
Herri Batasuna constituyó el núcleo principal de la oposición al Estatuto pactado por el PNV y el gobierno Suarez y aceptado por las demás fuerzas autonomistas. Oposición que, como la de la otra fuerza destacada en esa línea (EMK), se vehiculó en la petición de abstención. "Navarra no vota, nosotros tampoco", de HB, y "Ni un voto de la izquierda para el Estatuto de la Burguesía", de EMK, fueron eslóganes muy usados. HB insistió en que el "Estatuto es el pacto de las oligarquías españolas y vascas" y en su ineficacia para lograr las reivindicaciones vascas.
La "politica de superoferta", de promesas excesivas, caracterizó a la propaganda de los dos principales "socios" vascos de la empresa pro-Estatuto: PNV y EE prodigó en carteles y anuncios una serie de rotundas promesas excesivas:
Promesas sobre el euskara… promesas en fin sobre los deseos más profundos y sentidos de los vascos.
El eslogan central del PNV atribuía mágicos poderes al BAI (Sí) al Estatuto:
"Voy a levantar Euskadi con una sola palabara: BAI al Estatuto" y se reduplicaba en toda una serie de eslóganes complementarios:
Dos argumentos de "superoferta" se han manejado por EE y PNV durante todo el verano y otoño de 1979:
El 2 de julio de 1979 comienza la discusión del Estatuto en la ponencia mixta en el Palacio de las Cortes en Madrid. Ese mismo día el periodista Robert PASTOR (peneuvista) entrevista a Bandrés. Pregunta al líder de EE:
Ante decenas de miles de seguidores, en el "Alderdi Eguna" (el Día del partido del PNV) celebrado en Getxo el 30 de septiembre, en plena campaña, Garaikoetxea señala que el riesgo de involución no figuraba como tema central de su campaña a nivel personal pero sí como cuestión de actualidad como un valor entendido.. "Cuando desde HB o ETA (m) se nos acusa de haber magnificado ese problema no se analizan las cosas con objetividad. El riesgo de involución ha existido y un momento crítico se ha producido estos últimos días".
En el mismo acto Arzalluz subraya con su característica habilidad la idea del primer paso: No os prometimos la independencia, sino luchar por una autonomía no menor que la que alcanzaron nuestros mayores con un Estatuto que no fuera cerrado. Así pues el primer paso para la restauración de este pueblo se ha cumplido".
Como resultado de toda esta "política de superoferta" no es de extrañar que LINZ encuentre en su encuesta Pre-Referendum (realizada a una muestra de 1.025 mayores de 18 años, electores de las tres provincias, por DATA S.A. en septiembre-octubre de 1979) que
Un 45% de los electores creen que "El Estatuto es sólo un primer paso para la independencia de Euskadi". (78)
La víspera del Referéndum el peneuvista Deia titula en gruesos caracteres, en portada, "Según la encuesta del CGV (Consejo General Vasco), sólo un 25% de abstención.
Los resultados son muy otros:
| Votos "SI": | 831.859 | el 53,1% del censo |
| Abstención, "NO" y blancos y nulos: |
733.702 | el 46,9% del censo |
(la abstención ha sumado 644.105 electores, el 41,14% del censo, el "NO" 47.529, el 3.03% del censo y blancos-nulos 42.068, el 2,68%).
En la resaca de la campaña Linz realiza una encuesta Post-Referendum (1.011 entrevistas, también realizada por DATA, S.A., en Octubre-Noviembre de 1979). Ahora sólo encuentra un 28% que crea que el Estatuto es el primer paso para la independencia de Euskadi.
Excusado es decir que un resultado del 53,1% es la mayoría absoluta. Pero también es obvio que no es un resultado aplastante. No es, desde luego, la expresión de una evidencia social.
Excusado es decir también que es el resultado del vuelco de todos los recursos del Estado español y de los partidos partidarios del Estatuto y del empleo de todos los recursos del poder. Una muestra de ello es que se celebra el Referéndum en día laborable con cuatro hojas libres pagadas a los trabajadores y que Televisión española concede 15 minutos a las fuerzas abstencionistas y 490 para los partidarios del SÍ, amén de los 100 millones de ptas. de campaña institucional.
Un elemento de comparación: el Estatuto del País Vasco plebiscitado el 5 de noviembre de 1933 consiguió 411.756 "síes" de 489.887 electores de las tres provincias. Los "síes" supusieron el 84,05% del censo electoral.
La legitimación exige alcanzar un alto grado de evidencia social. Exige que la inmensa mayoría esté de acuerdo. Una evidencia social exige que la inmensa mayoría esté de acuerdo. Una evidencia social jamás llega a serlo al 100% pero debe ser aplastantemente mayoritaria. Un 53,1% del censo es una mayoría absoluta pero no expresa una evidencia social.
Tampoco el Estatuto Vasco de Autonomía ha conseguido la legitimación del Estado español en Euskadi Sur.
Y como para conseguir ese 53,1% se ha hecho una "política de superoferta", están sembradas las semillas de todos los conflictos y de todas las decepciones.
4. La actuación de los aparatos del Estado español en Euskadi realimenta su deslegitimación.
NOTAS:
AL CAPITULO 3º
(73) Javier Oronoz: El problema nacional de Euskadi Sur: momento actual y perspectivas futuras, San Sebastián, Editorial Lur (colección Hordago), 1980, páginas 75 78. El libro es uno de los dos volúmenes de un trabajo titulado ANALISIS. El otro volumen, de la misma editorial y fecha, se titula Transformaciones del sistema capitalista y evolución de la formación social española (1939-79).
(74) Margarita Ayestaran y Justo de la Cueva: "Los ángeles son hermafroditas". Ponencia para el debate de HB sobre participación en las instituciones, en HERRI BATASUNA: instituzioei buruzko eztabaida, s.l. HB, 1983, pp. 23-26, página 29.
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(75) Javier Oronoz: El problema…, op. cit. pág. 79.
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(76) Margarita Ayestaran y Justo de la Cueva: "Los ángeles… op. cit. pág. 29.
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(77) Giovanni Sartori: Partidos y sistemas de partidos, l. Madrid, Alianza Editorial, 1987 (es la reimpresión de la 1ª edición castellana de 1980) página 177.
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